En la Casa De Dios...

La Ley del Intercambio

La ley del intercambio es una ley muy sencilla, pero muy significativa. Un poco parecida a la ley de la siembra y cosecha, pero no igual.

• La ley de la siembra y cosecha es, siembra naranja y recibirás naranja
• La ley del intercambio es que, puedes dar naranja a cambio de manzana

En si, La ley del intercambio es el dar para recibir algo a cambio.

La ley del intercambio en lo natural tiene tanto beneficio que se ha usado desde los tiempos antiguos y sigue activa hasta el día de hoy.

Hablemos de la ley del intercambio en lo espiritual.

Miramos uno de los mejores ejemplos en Juan 3:16.

Juan 3:16 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.

• Dios da a su hijo e intercambio recibe la humanidad
• Jesús da su vida e intercambio recibe toda potestad en el cielo y en la tierra

¿Qué intercambio nos toca hacer a nosotros ahora?

¡Tenemos que entender que, para recibir cualquier bendición de Dios, se requiere un intercambio!

Hay mucha gente hoy en día dentro de las iglesias que se encuentran débiles y desanimados porque han cesado de hacer un intercambio con Dios.

Dicen lo siguiente,

• Ya no siento como antes
• Ya no es lo mismo como antes

Pero no reflexionan que antes,

• Oraban
• Estudiaban la palabra
• Antes ayunaban
• Antes participaban

Antes estaban activos y participaban en la ley del intercambio espiritual.

La realidad es que no podemos demandar de Dios cuando no estamos dando nada a cambio.

Quiero compartir tres intercambios que creo en mi corazón que no podemos para de hacer.

1. Sacrificio

Pablo en sus cartas ruega a las iglesias que presentaran sus cuerpos en sacrificio vivo para Dios.

Él tenía toda la autoridad para hablar de esta manera, ya que Pablo había vivido una vida ejemplar de sacrificio.

2 Corintios 11:25-28 Palabra de Dios para Todos (PDT)
25 Tres veces me golpearon con palos; una vez casi me matan a pedradas; tres veces estuve en naufragios; una vez tuve que pasar todo un día y una noche perdido en medio del mar. 26 He viajado de aquí para allá continuamente; he estado en peligro en los ríos, en peligro de ladrones, en peligro por causa de mis compatriotas y de los que no son judíos. También he estado en peligro en las ciudades, en los desiertos y en los mares. He estado en peligro por causa de falsos hermanos. 27 He hecho trabajos duros y fatigantes; he pasado muchas noches sin dormir; muchas veces he sufrido hambre y sed, y he tenido que soportar el frío sin tener con qué cubrirme. 28 He tenido muchos otros problemas y, sobre todo, tengo siempre una gran carga: la preocupación diaria por todas las iglesias.

Hoy en día para muchos, en único sacrificio que hacen para Dios, es llegar a la iglesia los domingos.

La iglesia primitiva miro la mano de Dios obrar en una manera sobrenatural porque ellos estaban dispuestos a hacer el intercambio de su sacrificio para ver la mano de Dios obrar.

La realidad es que la medida que le das a Dios de ti mismo, es la medida en que Dios se va a dar de Si mismo a ti.

Personalmente he experimentado los mejores tiempos en mi vida espiritual cuando me he sacrificado para agradar a Dios.

El intercambio de sacrificar la carne es vivir en el espíritu.

2. Fe

En estos últimos tiempos donde el amor de muchos se ha enfriado y la fe de muchos se ha debilitado, Dios quiere que su pueblo permanezca firme en su fe.

Daniel 3:17-29 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
17 He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. 18 Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado. 19 Entonces Nabucodonosor se llenó de ira, y se demudó el aspecto de su rostro contra Sadrac, Mesac y Abed-nego, y ordenó que el horno se calentase siete veces más de lo acostumbrado. 20 Y mandó a hombres muy vigorosos que tenía en su ejército, que atasen a Sadrac, Mesac y Abed-nego, para echarlos en el horno de fuego ardiendo. 21 Entonces estos varones fueron atados con sus mantos, sus calzas, sus turbantes y sus vestidos, y fueron echados dentro del horno de fuego ardiendo. 22 Y como la orden del rey era apremiante, y lo habían calentado mucho, la llama del fuego mató a aquellos que habían alzado a Sadrac, Mesac y Abed-nego. 23 Y estos tres varones, Sadrac, Mesac y Abed-nego, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo. 24 Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y se levantó apresuradamente y dijo a los de su consejo: ¿No echaron a tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron al rey: Es verdad, oh rey. 25 Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses. 26 Entonces Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno de fuego ardiendo, y dijo: Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios Altísimo, salid y venid. Entonces Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron de en medio del fuego. 27 Y se juntaron los sátrapas, los gobernadores, los capitanes y los consejeros del rey, para mirar a estos varones, cómo el fuego no había tenido poder alguno sobre sus cuerpos, ni aun el cabello de sus cabezas se había quemado; sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olor de fuego tenían. 28 Entonces Nabucodonosor dijo: Bendito sea el Dios de ellos, de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él, y que no cumplieron el edicto del rey, y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que su Dios. 29 Por lo tanto, decreto que todo pueblo, nación o lengua que dijere blasfemia contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, sea descuartizado, y su casa convertida en muladar; por cuanto no hay dios que pueda librar como éste.

Estos tres jóvenes no perdieron su fe ante la oposición.

Hoy más que nunca, Dios espera que sus hijos no se pierdan su fe ante los obstáculos u oposiciones que el mundo les presenta.

¡Tenemos que pararnos firmes en lo que creemos de Dios como lo hicieron estos jóvenes!

Nuestro Dios no ha cambiado. El sigue siendo el Dios de lo imposible.

El intercambio de nuestra fe a Dios es ver lo imposible.

3. Obediencia

El intercambio de la obediencia te da derecho, acceso a las bendiciones de Dios.

Hay muchos que tienen fe, pero muy pocos son fieles a ser obedientes y por ende nunca reciben la bendición.

2 Reyes 5:1-14 Palabra de Dios para Todos (PDT)
5 Naamán, general del ejército del rey de Siria, era muy importante y valioso para su rey [a] porque el SEÑOR lo usó para darle victoria a Siria. Pero aunque Naamán era un hombre importante y poderoso, sufría de lepra. 2 En uno de los ataques que hacía el ejército de Siria contra Israel capturaron a una niña israelita. Ella pasó a ser sirvienta de la esposa de Naamán. 3 La niña le dijo a su dueña: —Si tan sólo mi señor conociera el profeta que vive en Samaria, le podría quitar la lepra a Naamán. 4 Naamán se acercó a su rey y le habló de lo que le había dicho la israelita. 5 El rey de Siria le dijo: —Ve ahora, que yo le mandaré una carta al rey de Israel. Así que Naamán se fue a Israel. Llevó de regalo treinta mil monedas [b] de plata, seis mil monedas de oro y diez mudas de ropa. 6 Naamán llevó la carta del rey de Siria al rey de Israel. La carta decía: “Sirva la presente para hacerte saber que te mando a mi siervo Naamán para que lo cures de su lepra”. 7 Cuando el rey de Israel leyó la carta, rompió su vestido y dijo: —¿Acaso soy Dios? No tengo poder sobre la vida y la muerte para que el rey de Siria me mande un hombre para que lo sane de lepra. Fíjense bien que lo que quiere es atacarme. 8 Eliseo, el hombre de Dios, escuchó que el rey de Israel había roto su vestido, así que le mandó este mensaje: «¿Por qué rompiste tu vestido? Que Naamán venga a mí y entonces sabrá que hay profeta en Israel». 9 Entonces Naamán fue con sus caballos y carruajes a donde vivía Eliseo y se quedó esperando fuera de la casa. 10 Eliseo le mandó un mensajero que le dijo: «Anda y lávate en el río Jordán siete veces y se te sanará la piel; quedarás puro y limpio». 11 Naamán se enojó y se fue, diciendo: —Pensé que Eliseo saldría y se pararía delante de mí, pediría en el nombre del SEÑOR su Dios y luego pasaría la mano sobre mi cuerpo para sanar la lepra. 12 Los ríos de Damasco, el Abaná y el Farfar son mejores que toda el agua de Israel, ¿por qué no me puedo bañar en aquellos ríos de Damasco y limpiarme ahí? Naamán se enojó mucho y dio media vuelta para irse. 13 Pero los siervos de Naamán fueron y le dijeron: —Señor [c], si el profeta le hubiera dicho que hiciera algo muy difícil lo habría hecho, ¿no es cierto? Con más razón ahora que sólo le dijo: “Lávate y quedarás puro y limpio”. 14 Así que Naamán hizo lo que el hombre de Dios había dicho. Bajó y se lavó en el Jordán siete veces, ¡y quedó puro y limpio! Su piel se volvió tan suave como la de un bebé.

La obediencia requiere a veces una acción que no parece razonable. Naamán era un hombre estudiado y preparado. El no veía ninguna razón lógica para lavarse en el Rio Jordán.

El Rio Jordán era uno de los ríos más sucios del área. Y no solo fue que el rio estaba sucio; el profeta le demando que se lavara siete veces.

Naamán puso alado su conocimiento, sabiduría, lógica para obedecer al profeta de Dios.

Tu y yo tenemos que poner alado nuestro:

• Propio pensamiento
• Punto de vista

Y ser obediente a la palabra de Dios.

Nuestra tarea no es entender a Dios; nuestra tares es obedecer a Dios.

Conclusión:

• Tu sacrificio
• Tu Fe
• Tu obediencia

A Dios nunca será en vano.

1 Corintios 15:58 Traducción en lenguaje actual (TLA)
58 Por eso, mis queridos hermanos, manténganse firmes, y nunca dejen de trabajar más y más por el Señor Jesús. Y sepan que nada de lo que hacen para Dios es inútil.

Siempre tendrás un intercambio de parte de Dios; y lo mejor de todo es que no hay nadie que te pueda dar un mejor intercambio que Él.

En todos los aspectos, Dios da el mejor intercambio.

No pares de activarte en la Ley del Intercambio.

• Intercambio en nuestra relación con Dios
• Intercambio en nuestro matrimonio
• Intercambio en nuestra salud
• Intercambio en nuestras finanzas

– Pastor Oscar Alvarez